domingo, 25 de marzo de 2012

Volviendo...

La angustia, son las 4 a.m. , espero sentada a que vuelva...
Entre pensamiento y música se me viene a la mente, esa imagen tan perturbadora que por un año completo sin restarle feriados ni celebraciones, me despertaba de golpe obligándome al abandono de mis sueños; imagen oscura, un pasillo extenso, al final una puerta, a la cual no podía llegar.
En un comienzo pensaba que algo me lo impedía, pero a fin de cuentas eran mis pies pegados al suelo, los que no se querían mover por miedo, por comodidad y por ignorancia.
¿Que tan grave puede ser la ignorancia que incluso en algunos momentos de la vida, te extirpa los ojos, te grita al oído constantemente y no te deja avanzar por la falta de equilibrio?.
Es fácil retroceder, dar vuelta la mirada y observar la comodidad de las cosas cotidianas, cotidianas e indivisibles así como la presencia de esa puerta que ahora esta detrás de ti a causa de tu ignorancia.
La angustia, son las 6 a.m., ya no volverá...
Al momento de quedarte dormida, es inevitable pensar en un millón de cosas a la vez, pero hay un pensamiento recurrente;  si me duermo y cierro los ojos, habrá oscuridad ¿Es como morir?, ¿No estar consciente de lo que pasa a tu al rededor por algún tiempo, es como morir?... sensación de caos, algo delicioso a mi parecer, te recuerda lo pequeño que eres y lo inconsciente de llevar una vida que crees que te pertenece, ¿Y si ni siquiera tus propios pensamientos son propios?.... ya es hora de dormir de una buena vez.
Mis pies se descongelan, de despegan del suelo con algo de dolor y melancolía, pero ya están dispuestos a avanzar. De a poco el pasillo que antes era extenso, se vuelve mas familiar y de un color amarillo, algo sucio por la humedad del ambiente. Por fin esa puerta esta frente a mi en vez de sentirla indivisible a mis espaldas. Después de todo, detrás de esa puerta, habitaba la misma naturaleza de aquel lugar al cual estaba apegada... y la historia continua.